Se ha roto una tubería en tu casa. Menudo marrón. Llamas al administrador, cortas el agua y haces lo que puedes para salvar muebles, libros y enseres. Ahora toca hablar con el vecino, le ayudas con el desastre y, después de varias horas, consigues frenar lo que te ha parecido el fin del mundo.

Siguiente paso. Llamas al seguro. Sí, esa empresa a la que pagas cada mes, con la que firmaste un contrato larguísimo con cláusulas que no entendía ni tu primo el abogado, y que ahora te tiene a la espera con una música infernal porque “todos los agentes están ocupados”. ¿Te suena?

Por fin consigues hablar con alguien del call center. Son diez minutos de conversación que acaban con la promesa de que te llamará un perito para ir a evaluar los daños y poder proceder entonces a la reparación. Has terminado la primera llamada, pero sabes que te quedan días de lucha.

No eres el único. Ni tampoco se trata de ciertas compañías en concreto. Cada año la OCU recibe decenas de miles de reclamaciones a las compañías de seguros y ha recogido las 10 malas prácticas más habituales.

Además de ineficientes reparaciones, dificultad a la hora de hacer modificaciones o lentitud en el servicio de atención, destacan:

  • Falta de cobertura en siniestros que se creían incluídos en la póliza.
  • Indemnizaciones escasas que no ayudan a reparar los daños al completo.

¿Por qué pasa esto?

El cometido de las aseguradoras es aportar seguridad a sus clientes a cambio de una cuota al mes. Una seguridad que, a la hora de la verdad, parece inalcanzable. Procesos eternos y complicados, y al final, justo tu seguro no cubre el daño que has sufrido. Todo parece indicar que el sistema está roto.

El primer seguro de hogar fue una reacción a un gran incendio que sucedió en Londres en el siglo XVII. El fuego dejó sin casa a más de 13 000 familias. Como respuesta al desastre, y como una iniciativa social, surgió la idea de agruparse entre vecinos para ayudarse unos a otros.

Todos aportaban a un fondo, y ese fondo común los protegía a todos.

Hoy en día, hasta la aparición de neoaseguradoras como Tuio, las cosas ya no funcionan así. Ese propósito social con el que nacieron las aseguradoras se ve empañado por pólizas poco claras, dificultad en las gestiones e ineficiencia en el servicio que acaban por exasperar a quienes ya tienen suficiente con el daño que han sufrido en su hogar.

Más que a una agrupación con fines de asistencia social, las aseguradoras hoy en día se parecen más a gigantes empresariales sometidos a objetivos puramente económicos:

  • Enormes gastos de gestión que carecen de valor para el cliente, como por ejemplo, el patrocinio a deportistas de élite.
  • Compromiso con sus accionistas que obliga a disponer de recursos suficientes, ¿y qué sucede si se pagan muchos siniestros? Que el valor para el accionista merma.

¿Hay alguna forma de arreglarlo?

¡Claro que sí! Y está en la innovación. Desde hace unos años han empezado a aparecer startups que quieren cambiar el sistema. Empresas creadas por gente con ganas de innovar y devolver a la industria del seguro su valor social.

Estas son las principales novedades que han introducido las neoaseguradoras:

Crear un nuevo modelo de seguros que rompa con el conflicto de interés de las aseguradoras tradicionales

En este nuevo modelo, la aseguradora se queda una cantidad fija de lo que pagas para costear su actividad y ganar algo de dinero. El resto se queda en una cuenta separada para pagar siniestros.

Es decir, volver al modelo del siglo XVII de los ingleses, donde los que pagan el seguro se ayudan entre sí cuando vienen duras. Es el hoy por ti mañana por mí. Todos aportamos, todos nos ayudamos. ¡Si es que está todo inventado!

Esto les permite acabar de raíz con el conflicto de interés. Las neoaseguradoras ya no tienen ningún motivo para marearte y sí todos para tratar de ayudarte.

Reforzar el modelo social

Hoy en día les pedimos a las empresas que además de generar dinero, aporten a la sociedad. Pues estas neoaseguradoras han tomado nota.

En tuio.com, por ejemplo, cada año se dona a ONG’s el dinero que sobre del fondo. Así se cierra el círculo y refuerzan la dimensión social del seguro.

Digitalizarse

Ya haces la compra de casa online. Compras regalos, ropa, libros, herramientas y hasta coches desde el móvil. ¿Por qué los seguros tiene que seguir siendo en papel?

Las neoaseguradoes se han puesto las pilas y ya ofrecen servicios 100% digitales donde gestionan al cliente a lo largo de todo su ciclo de vida a través de una sencilla app.

¡Los usuarios queremos seguros 100% digitales! Desde la contratación a la tramitación de incidentes, la solicitud de indemnizaciones o la baja deben poder hacerse a través de una app.

Foco en el cliente

En una entrevista muy interesante en CincoDías, los directivos de Tuio hicieron hincapié en que “la industria de los seguros ha perdido el foco en el cliente y lo tiene secuestrado con un seguro y una experiencia que no quiere”.

¿Cómo lo solucionan? Pues dándole lo que quiere:

En primer lugar, un modelo de suscripción mensual. El cliente puede cancelarlo cuando quiera, sin penalización. Basta de estar atados un año con renovaciones ocultas. Vamos a un modelo en el que, en 30 segundos, te puedes dar de baja, y en 60, de alta.

En segundo lugar, pólizas claras y sin letra pequeña. Basta de coberturas muy limitadas que no ofrecen solución a los incidentes reales. En tuio.com cubren lo que necesitas:

  • Si alguien entra a robar
  • Si una tubería explota, tienes una fuga, se atasca o hasta si tienes una filtración
  • Daños por fuego y explosiones
  • Los daños por lluvia, viento o granizo o nieve (¿te acuerdas de Filomena?)
  • Si se te ha roto una ventana, la mampara, el inodoro o hasta la vitrocerámica
  • El coste de reconstruir tu casa si algo le pasa (esperemos que no)
  • Las 3 primeras horas de asistencia para todo lo que puedas necesitar (cerrajero, electricista, fontanero…)
  • Si alguien se lesiona en tu casa o si alguien te denuncia por alguno de los accidentes, también te cubren

Pero es que además, las aseguradoras del siglo XXI, al haber optimizado el modelo y haber dejado de gastar dinero en patrocinar carreras de coches en Qatar, te ofrecen precios de locura.

¿Para qué seguir pagando de más por un servicio pésimo?

Haz la prueba con tu seguro de hogar. Entra en tuio.com y pide un presupuesto. A ver qué te ofrecen.

Y estate atento. Pronto haremos más artículos sobre neoaseguradoras que han revolucionado el seguro de coche, médico, de vida, etc…

Más barato y mejor. Al menos vale la pena pedir una cotización. Empieza ya.