En la vida el momento perfecto no suele existir. Por eso, cuanto antes comiences a ahorrar, mejor. Independientemente de tu edad, tener capacidad de ahorro y un colchón de dinero te permitirá vivir con más tranquilidad frente a imprevistos o crisis económicas. Por otro lado, ahorrar te ayudará a esbozar planes de futuro acordes a tu edad ​​​​​​​(independizarte, viajar, comprarte un coche, invertir…).

A continuación, te presentamos distintos consejos para saber cómo y cuánto ahorrar en función de tu edad:

Jóvenes hasta los 30 años

Se trata de la etapa más difícil para ahorrar porque todavía no estamos asentados en el mercado laboral, nuestro salario es deficiente y utilizamos la mayor parte de nuestro dinero en pagar gastos fijos como el alquiler, las facturas, la compra semanal, etc.

Ya que el dinero no sobra y la inestabilidad laboral hace difícil que tengamos un salario fijo de calidad, lo mejor es comenzar ahorrando en porcentaje:

  • Puedes comenzar ahorrando cada mes un 10% de lo que ingresas.
  • Si ves que tus ingresos aumentan temporalmente, puedes aumentar porcentualmente tu ahorro (15% o 20%).

Para entender cuánto porcentaje puedes ahorrar según tus ingresos y gastos fijos, es importante que establezcas un presupuesto base. Primero calcula tus ingresos y todos tus gastos (fijos y ocasionales). Lo que queda es dinero que puedes ahorrar. Si queda un 10% o más de tus ingresos, vas por buen camino. Si queda menos, intenta ajustar tu presupuesto y encontrar gastos que recortar.

Por ejemplo: si cobras 800 euros y a final de mes te quedan 100 euros sin gastar, estás ahorrando más del 10%. Pero si te quedan menos de 80 euros a final de mes, necesitas revisar tus gastos o aumentar tus ingresos.

Existen distintas técnicas para ayudarte a ahorrar, como la regla del 25-50-25 o la técnica japonesa kakebo, además de cientos de aplicaciones sobre finanzas. También puedes beneficiarte de las cuentas de ahorro para jóvenes que ofrecen casi todos los bancos.

  • Entre los 30 y los 40 años

Con suerte a partir de los 30 comenzamos a asentarnos laboralmente. Pero al mismo tiempo aumentan los gastos de manera exponencial: hipoteca, alquiler, préstamos, seguros, coches, familia...

Por eso el ahorro en esta etapa cobra más importancia y deberíamos centrarnos en ahorrar mínimo un 25% de nuestros ingresos totales. Así podremos hacer frente a todos los gastos que se van sumando (sobre todo si tenemos hijas e hijos) y a cualquier imprevisto que surja.

Para ahorrar en esta etapa es fundamental implicar a la familia, reducir los gastos fijos al mínimo -como facturas o seguros- y dedicar parte del ahorro a generar más dinero. Es una etapa perfecta para interesarse en invertir tanto en activos como en propiedades, o aprender a generar dinero extra de manera sencilla.

Es también un buen momento para contratar alguna cuentas de ahorro que ofrecen los distintos bancos, comenzar a ganar intereses y manejar todo el ahorro familiar con mayor facilidad.

  • A partir de los 50 años

Con suerte a los 50 años ya habrás aprendido a ahorrar en porcentaje, a reducir tus gastos fijos, a crear presupuestos familiares e incluso a invertir tus ahorros para sacar rentabilidad. Quizás ya no tienes menores a tu cargo, tu hipoteca está cerca del final o tienes alguna propiedad para alquilar como fuente de ingresos extra.

Sin embargo, en esta etapa puede llegar a costar más ahorrar por haber alcanzado un estilo de vida que implica más gasto que hace un par de décadas. Por eso es importante seguir ahorrando e incluso aumentar el porcentaje de ahorro hasta un 30% para no desestabilizar el tren de ahorro que habíamos conseguido.

Por otro lado, también se pueden crear planes de ahorro basados en las motivaciones vitales que tengamos a esta edad. ​​​​​​​En lugar de ahorrar un porcentaje de nuestros ingresos, podemos ahorrar una cantidad concreta.

  • Por un lado, existen motivaciones a corto plazo como comprar una segunda residencia, un viaje de ensueño, reformar en casa, etc.
  • Por otro lado, existen motivaciones a largo plazo como ahorrar para la pensión, para ayudar a tus hijos a comprarse una casa o para cuidar nuestra salud en los años venideros.

Para el ahorro a largo plazo en esta etapa es recomendable comenzar a contratar planes de pensión y mejorar las condiciones de tus cuentas de ahorro, además de aprender a invertir tu dinero si todavía no lo has hecho.

Especialmente, recomendamos calcular cuánto dinero supondrá tu estilo de vida tras la jubilación y cuánta pensión vas a recibir, para luego estudiar los diferentes planes de pensiones del mercado y establecer un plan de ahorro específico para tu jubilación. Siempre valorando los pros y contras.

  • A partir de los 60 años

Al final de los 60 años llega la jubilación y con suerte ya tenemos la casa pagada, nuestros hijos son autosuficientes y nos espera una pensión digna con la que pagar los pocos gastos fijos que quedan. De hecho, en España las personas de más de 65 años son las que más ahorran de toda la población.

En esta etapa podrás disfrutar de todo el ahorro que has ido generando los últimos años de tu vida, incluyendo tu plan de pensión. Sin embargo, la salud en esta etapa es más delicada y por eso es fundamental seguir ahorrando mínimo un 10% de los ingresos para invertirlo en cirugías, audífonos, gafas, sillas de ruedas y demás accesorios que te irán haciendo falta. Incluso podemos comenzar a pensar en destinar cierto dinero ​​​​​​​para con el tiempo ingresar a la residencia de ancianos ​​​​​​​de nuestra elección o para preparar nuestro funeral, asegurándonos de recibir la despedida que siempre hemos deseado.

Aunque los gastos no deberían ser numerosos en esta etapa vital, no dudes en beneficiarte de los descuentos para mayores, realizar actividades gratuitas para la tercera edad, acogerte a las ventajas de la seguridad social, recibir prestaciones públicas e incluso seguir invirtiendo tu dinero.

El ahorro no entiende de edad

En conclusión, ahorrar es importante en cualquier etapa de la vida para poder hacer frente a imprevistos, crear un plan de vida y disfrutar más allá de nuestras necesidades vitales. Por eso recomendamos establecer siempre un 10% de ahorro de base,​​​​​​​ que puedes ir ajustando según tu situación laboral, tu edad o tus planes de vida. Si aprendes a calcular tu presupuesto mensual, reducir tus gastos y aumentar tus ingresos, ten por seguro que no importa tu edad ¡encontrarás una manera de ahorrar para tu futuro!